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Kubernetes se ha convertido en el estándar de facto para la orquestación de contenedores. Elegir entre un despliegue On-Premise o en la nube depende de múltiples factores como costes, control, escalabilidad y seguridad. Este artículo analiza las diferencias clave, ventajas, limitaciones y buenas prácticas para cada enfoque.
Kubernetes On-Premise
Características principales
- Despliegue dentro del propio centro de datos.
- Control total sobre hardware, red y almacenamiento.
- Integración con sistemas internos y políticas corporativas.
Ventajas
- Control completo: puedes definir configuraciones de red, seguridad y almacenamiento a nivel granular.
- Seguridad y cumplimiento: ideal para entornos regulados donde los datos no pueden salir del centro de datos.
- Personalización: libertad para ajustar versiones de Kubernetes, drivers y complementos según necesidades específicas.
Limitaciones
- Costes iniciales elevados: adquisición de hardware, licencias y licencias de soporte.
- Escalabilidad limitada: añadir nodos implica adquisición y configuración física de servidores.
- Gestión compleja: requiere personal especializado para actualizaciones, parches y alta disponibilidad.
Casos de uso recomendados
- Empresas con requisitos estrictos de cumplimiento normativo.
- Aplicaciones con necesidades muy específicas de red o hardware.
- Organizaciones con inversión previa en centros de datos.
Kubernetes en Cloud
Características principales
- Despliegue en plataformas públicas o híbridas (AWS EKS, Google GKE, Azure AKS).
- Gestión de infraestructura a cargo del proveedor de nube.
- Escalabilidad bajo demanda y alta disponibilidad automática.
Ventajas
- Elasticidad y escalabilidad: recursos bajo demanda, autoescalado de nodos y clústeres.
- Menor carga operativa: la gestión de nodos y actualizaciones corre a cargo del proveedor.
- Integración con servicios nativos: almacenamiento, bases de datos, balanceadores y seguridad.
Limitaciones
- Menor control sobre infraestructura: dependes de las restricciones y políticas del proveedor.
- Costes variables: la facturación puede ser imprevisible si no se dimensiona correctamente.
- Latencia de red: para aplicaciones que requieren comunicación intensa con sistemas locales, puede ser un problema.
Casos de uso recomendados
- Startups y empresas que necesitan rapidez en despliegue.
- Aplicaciones con picos de tráfico variables.
- Entornos que se benefician de la integración con servicios cloud nativos.
Comparativa de Costes
| Concepto | On-Premise | Cloud |
|---|---|---|
| Inversión inicial | Alta (hardware, licencias) | Baja o nula |
| Operación y mantenimiento | Alta (personal + infra) | Media-baja (gestionado por proveedor) |
| Escalabilidad | Limitada, lenta | Rápida, bajo demanda |
| Elasticidad | Baja | Alta |
| Facturación | CapEx (controlado) | OpEx (pago por uso, cuidado con esto) |
Mejores Prácticas
- Evaluar workloads: identificar qué aplicaciones se benefician de la nube y cuáles deben permanecer On-Prem.
- Adoptar IaC (Infrastructure as Code): Terraform o Ansible para clústeres reproducibles.
- Seguridad desde el diseño: RBAC, políticas de red, cifrado de datos.
- Monitorización y logging centralizado: Prometheus, Grafana, ELK.
- Pruebas de escalabilidad y resiliencia: simulación de fallos, autoescalado y backup.
Conclusión
No existe una solución universal. La elección entre Kubernetes On-Premise o Cloud depende de factores estratégicos: control, cumplimiento, costes y rapidez de despliegue. Las organizaciones modernas tienden a adoptar un modelo híbrido, aprovechando la nube para elasticidad y On-Prem para workloads críticos o regulados.


